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El filtro del aire es la típica pieza que puede ser sustituida por cualquier usuario y, a su vez, su mal funcionamiento puede derivar en una avería grave y serios daños a las entrañas del vehículo. Además, no es un elemento muy costoso, por lo que, un buen mantenimiento del mismo puede prevenir averías muy costosas.

Antes de describir las funciones del filtro del aire, es necesario apuntar que, por ejemplo, un motor de gasolina funciona gracias a la entrada del aire que, al ser mezclado con el combustible pulverizado, genera una chispa en la bujía y el vehículo camina. Si el vehículo es diesel, es más complejo de explicar pero en los dos casos, el aire que entra tiene que ser lo más puro y limpio posible.

Una de las funciones principales del filtro del aire es retener todas aquellas impurezas que, desde el exterior, intenten acceder a través del aire al circuito de admisión del motor. De esta forma se evita la contaminación de la cámara de combustión y el degradado de las paredes de los cilindros que, con el tiempo, pueden deteriorarse hasta el punto de suponer una avería de cierta gravedad.

Todas estas impurezas pueden ser, por ejemplo, plumas, pelos, colillas, grasa, microplásticos, etc. Evitar que toda clase de deshechos entre en el motor, es una cuestión importantísima.

En cuanto a los tipos de filtros de aire, los hay de distintas formas, materiales y tamaños, pero hoy vamos a describir los cinco más importantes.

  1. De papel o celulosa. Son los primeros que se fabricaron y, además, los más utilizados por las marcas comerciales. Su mecanismo es sencillo y barato, consistente en un papel horizontal, con varios pliegues sobre un marco metálico.
  2. Malla metálica. Son similares a los del filtro de la campana de las cocinas y, la ventaja es que duran más y su instalación es más sencilla.
  3. De algodón. De mecanismo similar a los de papel, éste filtro está dotado de varias capas prensadas de algodón sujetas por un marco metálico y tratado con aceite para retener todo tipo de partículas no deseadas.
  4. De espuma o foam. Similar a los de algodón pero fabricados con espuma de poliuretano, de uso infinito y limpieza periódica, ya que se pueden lavar. Es uno de los más efectivos.
  5. Filtro de aire de habitáculo. Son filtros especiales, más costosos pero también efectivos, que se utilizan en la parte frontal y retienen partículas de más de 0.0025 milímetros.

Nosotros recomendamos cambiar el filtro cada 15.000 kilómetros, ya que un filtro de aire sucio genera un mayor consumo de combustible (al carecer de aire limpio más frecuentemente) y la filtro-aire-sucio-vs-filtro-aire-limpiopotencia del motor se reduce.

Asimismo, cambiar el filtro del aire cuesta entre ocho y dieciséis euros, con lo que es un elemento barato y que nos garantiza el correcto funcionamiento del sistema de combustión.

 

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